02-02-2016 Prevención del Cancer.

Prevención del Cancer.

El cáncer se debe a cambios en los genes que controlan la forma en que las células se multiplican y dividen. Un grupo pequeño de cánceres son causados por  cambios genéticos hereditarios, pero la mayoría de los cambios que causan cáncer tienen lugar durante la vida de una persona. Hay pruebas genéticas disponibles para detectar posibles mutaciones heredadas así como para encontrar alteraciones que se encuentran en los tumores.

El cáncer se debe a cambios en los genes que controlan la forma en que las células se multiplican y dividen. Un grupo pequeño de cánceres son causados por cambios genéticos hereditarios, pero la mayoría de los cambios que causan cáncer tienen lugar durante la vida de una persona. Hay pruebas genéticas disponibles para detectar posibles mutaciones heredadas así como para encontrar alteraciones que se encuentran en los tumores.

Causas y prevención

La prevención del cáncer consiste en tomar medidas para reducir el riesgo de enfermar de cáncer.

El objetivo principal de la prevención es evitar que el cáncer se forme. Como por ejemplo, mantener un estilo de vida saludable y evitar la exposición a sustancias que se sabe son causantes de cáncer.

El segundo objetivo de la prevención es detectar y tratar estados precancerosos (es decir, que pueden convertirse en cáncer) o el cáncer en forma temprana, cuando no presenta síntomas.

Tipos de prevención

Prevención Primaria, Secundaria y Terciaria

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define 3 niveles de prevención: Prevención Primaria, Secundaria y Terciaria, que suponen técnicas y objetivos diferentes, al considerar como criterio el conjunto salud-enfermedad, según sea el estado de salud del individuo, grupo o comunidad a las que están dirigidas.

A la hora de la prevención de cualquier enfermedad se habla de:

La prevención primaria: evita la adquisición de la enfermedad (vacunación, eliminación y control de riesgos ambientales, educación sanitaria, etc.). Previene la enfermedad o daño en personas sanas.

La prevención secundaria: va encaminada a detectar la enfermedad en estadios precoces en los que el establecimiento de medidas adecuadas puede impedir su progresión o avance.

La prevención terciaria: comprende aquellas medidas dirigidas al tratamiento y a la rehabilitación de una enfermedad para enlentecer su progresión y, con ello la aparición o el agravamiento de complicaciones e invalideces e intentando mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Factores Factores de riesgo del cáncer

La mayoría de los factores de riesgo de cáncer (y los factores protectores) se identifican inicialmente en estudios epidemiológicos. En estos estudios, los científicos ven grupos grandes de gente y comparan a quienes padecen cáncer con quienes no lo padecen. Estos estudios pueden mostrar que las personas que presentan cáncer tienen más o menos probabilidad de comportarse en cierta manera o de haberse expuesto a ciertas sustancias que quienes no presentan cáncer.

Tales estudios, por sí solos, no pueden probar que un comportamiento o una sustancia causan cáncer. Por ejemplo, el descubrimiento podría ser el resultado de la suerte, o el verdadero factor de riesgo podría ser algún otro que el factor de riesgo del cual se sospecha.

Cuando muchos estudios indican que hay una asociación semejante entre un factor posible de riesgo y un mayor riesgo de cáncer, y cuando existe un posible mecanismo que explique cómo el factor de riesgo podría de hecho causar cáncer, los científicos confiarán más en la relación entre los dos.

La lista de abajo incluye los factores de riesgo más comunes y muy conocidos (y los factores de riesgo posibles) del cáncer. Aunque algunos de estos factores de riesgo pueden evitarse, otros no.

Dieta

Comidas ricas en fibras, disminución de ingesta de alimentos ahumados y grasas pueden prevenir la generación de muchos tipos diferentes de cáncer.

Alcohol

Beber alcohol puede aumentar su riesgo de cáncer de boca, de garganta, esófago, laringe, hígado y mama. Cuanto más beba, mayor será su riesgo. El riesgo de cáncer es mucho más alto para quienes beben alcohol y también usan tabaco.

Gérmenes infecciosos

Ciertos gérmenes infecciosos, incluso virus, bacterias y parásitos, pueden causar cáncer en personas infectadas o aumentar el riesgo de que se forme cáncer. Algunos virus pueden desorganizar los controles normales de crecimiento y proliferación celular. También pueden aumentar la posibilidad de que una persona sea afectada por otros factores de riesgo, como la radiación UV o sustancias en el humo de tabaco que causan cáncer. La mayoría de los virus que están relacionados con un mayor riesgo de cáncer pueden pasarse de una persona a otra con la sangre o con otros fluidos del cuerpo. Usted puede bajar su riesgo de infecciones al vacunarse, al no tener relaciones sexuales sin protección y no compartir agujas.

Virus del papiloma humano (HPV)

Las infecciones con los tipos de virus del papiloma humano de alto riesgo (algunos subtipos del mismo) causan casi todos los cánceres de cuello uterino. Ellos causan también la mayoría de los cánceres de ano y muchos cánceres de orofaringe, de vagina, vulva y de pene. En los Estados Unidos, los expertos recomiendan que los niños de 11 y 12 años reciban una vacuna que previene la infección con los tipos de HPV que causan la mayoría de los cánceres asociados con los HPV. Niños tan jóvenes como de 9 años y adultos hasta de 26 años pueden también ser vacunados. Las infecciones por VPH en el cérvix o cuello uterino pueden encontrarse con pruebas específicas. Aunque las infecciones mismas por HPV no pueden tratarse, los cambios de las células cervicales (cuello uterino) si pueden realizarse.

Virus de la hepatitis B y virus de la hepatitis C (VHB y VHC)

Las infecciones crónicas por el VHB o el VHC pueden causar cáncer de hígado. Desde la década de los ochenta, los bebés de los Estados Unidos y de la mayoría

de los otros países han sido vacunados de forma rutinaria contra la infección por el VHB. Si usted es adulto que no ha sido vacunado contra el VHB y tiene un riesgo mayor de infección por VHB, los expertos recomiendan que se vacune tan pronto como sea posible. La vacunación es especialmente importante para los trabajadores de atención sanitaria o para otros profesionales que tienen contacto con la sangre de otras personas.

Virus de leucemia/linfoma de células T humanas tipo 1 (HTLV-1)

El HTLV-1 puede causar un tipo de leucemia y linfoma.

Virus de la inmunodeficiencia humana (HIV)

El HIV es el virus que causa el sida. La infección por el HIV debilita el sistema inmunitario y hace que el cuerpo tenga menos capacidad para combatir otros gérmenes infecciosos que causan cáncer. La gente infectada por HIV tiene un riesgo mayor de sarcoma de Kaposi, de linfoma y de cánceres de cérvix, de hígado, pulmón y de ano. La infección por HIV no siempre causa síntomas. Si usted piensa que puede tener el riesgo del HIV, pregunte al doctor si necesita hacerse pruebas. Si el resultado de su prueba es positivo, su doctor puede sugerir un tratamiento y puede decirle como cuidarse para no infectar a otros.

Virus de Epstein-Barr (VEB)

La infección por el virus de Epstein-Barr, un tipo de virus de herpes, ha sido relacionada con un riesgo mayor de linfoma y de cánceres de estómago y de nasofaringe.

Herpesvirus humano 8 (HHV8)

El herpes-virus humano 8 (HHV8), también conocido como herpes-virus asociado con el sarcoma de Kaposi (KSHV), puede causar el sarcoma de Kaposi.

Polyomavirus de células de Merkel (MCPyV)

MCPyV puede causar carcinoma de células de Merkel, el cual es un tipo raro de cáncer de piel.

Helicobacter pylori (H. pylori)

H. pylori es un tipo de bacteria que puede causar cáncer de estómago y un tipo de linfoma en el revestimiento del estómago. Puede causar también úlceras de estómago. Si usted tiene problemas de estómago, acuda al doctor. La infección por H. pylori puede encontrarse y ser tratada.

Hormonas

Los estrógenos, un grupo de hormonas sexuales femeninas, se sabe que son carcinógenos humanos. Aunque estas hormonas tienen funciones fisiológicas esenciales tanto en mujeres como en hombres, ellas han sido también asociadas con un mayor riesgo de ciertos cánceres. Por ejemplo, al tomar una terapia hormonal combinada para la menopausia (estrógeno más progestina, la cual es una forma sintética de la hormona femenina progesterona) se puede aumentar el riesgo de una mujer de padecer cáncer de mama. La terapia hormonal para la menopausia con estrógeno solo aumenta el riesgo de cáncer de endometrio y se usa solo en mujeres que han tenido una histerectomía. Dos tipos de anticonceptivos orales (píldoras para el control de la natalidad) están disponibles actualmente en Estados Unidos. El tipo de anticonceptivos orales que se receta con más frecuencia contiene versiones sintéticas de las hormonas femeninas naturales estrógeno y progesterona. Este tipo de píldora se llama con frecuencia “anticonceptivo oral combinado. El segundo tipo se llama mini-píldora. Contiene únicamente progestina, la cual es la versión sintética de progesterona que se usa en los anticonceptivos orales.

Inmunosupresión

Muchas personas que reciben trasplantes de órganos toman medicamentos para suprimir el sistema inmunitario para que el cuerpo no rechace el órgano. Estos fármacos "inmunosupresores" hacen que el sistema inmunitario sea menos capaz de detectar y destruir las células cancerosas o de combatir las infecciones que causan cáncer. La infección por VIH también debilita el sistema inmunitario y aumenta el riesgo de ciertos cánceres. La investigación ha indicado que los recipientes de trasplantes tienen riesgos mayores de muchos cánceres diferentes. Algunos de estos cánceres son causados por gérmenes infecciosos mientras que otros no lo son. Los cuatro cánceres más comunes entre los recipientes de trasplantes y que ocurren con más frecuencia en estos individuos que en la población en general son el linfoma no Hodgkin (LNH) y cánceres de pulmón, de riñón y de hígado. El LNH puede ser causado por la infección por el virus Epstein-Barr, y el cáncer de hígado por una infección crónica por los virus de la hepatitis B (VHB) y de la hepatitis C(VHC). No se piensa, en general, que los cánceres de pulmón y de riñón estén asociados con una infección.

Luz Solar

La radiación UV procede del sol, de lámparas solares y de cámaras de bronceado. La exposición a la radiación UV causa envejecimiento prematuro de la piel y daño a la piel que puede resultar en cáncer de piel.

La gente de cualquier edad deberá limitar la cantidad de tiempo que pasa al sol, especialmente entre la media mañana y al final de la tarde, y evitar otras fuentes de radiación UV, como las cámaras de bronceado. Es importante tener en cuenta que la radiación UV es reflejada por la arena, por el agua, nieve y hielo y puede pasar por los parabrisas y ventanas.

La forma mejor de mitigar el daño de los rayos UV cuando se pasa tiempo al sol es usar mangas largas, pantalones largos, y lentes para el sol que absorben la radiación UV. Un protector solar con factor de protección del sol (SPF) de 15 al menos puede prevenir el cáncer de piel.

Obesidad

La gente que es obesa puede tener un riesgo mayor de varios tipos de cáncer, incluso cánceres de mama (en mujeres posmenopáusicas), de colon, de recto, endometrio (revestimiento del útero), de esófago, riñón, páncreas y vesícula biliar. Por el contrario, comer una dieta saludable, tener actividad física y mantener un peso saludable puede reducir el riesgo de algunos cánceres. Estas conductas saludables son también importantes para hacer bajar el riesgo de otras enfermedades, como enfermedades cardíacas, diabetes de tipo 2 y presión arterial alta. Radiación

Radiación

La radiación, de ciertas longitudes de onda, llamada radiación ionizante, tiene suficiente energía para dañar el ADN y causar cáncer. La radiación ionizante incluye radiación ultravioleta (UV), radón, rayos X y otras formas de radiación de alta energía. Las formas de radiación de energía más baja, no ionizante, como la luz visible y la energía de los teléfonos celulares y de campos magnéticos, no dañan el ADN y no se ha encontrado que causen cáncer.

Sustancias en el ambiete que causan Cáncer:

El cáncer es causado por cambios en ciertos genes que alteran el funcionamiento de nuestras células. Algunos de estos cambios genéticos ocurren en forma natural cuando se producen las copias del ADN durante el proceso de división celular. Pero otros cambios son a consecuencia de exposiciones ambientales que dañan al ADN. Estas exposiciones ambientales incluyen sustancias como los productos químicos del humo de tabaco, o la radiación, como los rayos ultravioleta que emite el sol.

Es posible evitar algunas de las exposiciones que causan cáncer, como el humo de tabaco y los rayos solares, pero otras son más difíciles de evitar, especialmente si se encuentran en el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que comemos o los materiales que usamos para realizar nuestros trabajos. Los científicos están estudiando cuáles son las exposiciones que podrían causar o influir en la formación del cáncer. Entender cuáles son las exposiciones dañinas y dónde se encuentran, puede ayudar a las personas a evitarlas.

Las sustancias que se enumeran a continuación están entre los carcinógenos con mayor probabilidad de afectar la salud de los seres humanos. No obstante, aunque una sustancia sea clasificada como carcinógena no significa necesariamente que vaya a causar cáncer. Existen muchos factores que influyen para que una persona expuesta a un carcinógeno padezca de cáncer, como la cantidad y la duración de la exposición y los antecedentes genéticos de la persona.

Aceites minerales: sin tratamiento o ligeramente tratados

Ácidos aristolóquicos

Aflatoxinas

Alquitrán de hulla y residuo de alquitrán de hulla

Arsénico

Asbesto (amianto)

Benceno

Benzidina

Berilio

1,3-butadieno

Cadmio

Cloruro vinílico

Compuestos de cromo hexavalente

Compuestos de níquel

Emisiones de los hornos de coque

Emisiones en el interior de las viviendas por la combustión de carbón en los hogares.

Erionita

Exposición pasiva al humo de tabaco (humo de tabaco ambiental)

Formaldehído

Hollín

Óxido de etileno

Polvo de madera

Radón

Sílice cristalina (de tamaño respirable)

Torio

Vapores de ácido inorgánico fuertes que contienen ácido sulfúrico

Tabaco

El tabaco es la causa principal de cáncer y de muerte por cáncer. La gente que usa productos de tabaco o que está regularmente alrededor de humo de tabaco en el ambiente (también llamado humo de segunda mano) tiene un mayor riesgo de cáncer porque los productos de tabaco y el humo de segunda mano tienen muchos compuestos químicos que dañan el ADN.

El uso de tabaco causa muchos tipos de cáncer, incluso cáncer de pulmón, de laringe, de boca, esófago, garganta, vejiga, riñón, hígado, estómago, páncreas, colon y recto, y cérvix o cuello uterino, así como leucemia mieloide aguda. Las personas que usan tabaco sin humo (rapé o tabaco de mascar) tienen riesgos mayores de cánceres de boca, de esófago y de páncreas

Recomendaciones

PREVENCIÓN DEL CANCER DE MAMA :

Se recomienda la realización del examen clínico de la mama como parte del examen clínico general de la mujer, por lo menos una vez al año con un método estandarizado y por parte de médicos debidamente entrenados, asegurando la referencia inmediata y oportuna a un sistema de diagnóstico adecuado, en el evento de haber detectado lesiones sospechosas.

Mamografía Se recomienda realizar tamización aleatoria de oportunidad (no organizada) mediante mamografía de dos proyecciones, cada dos años, en mujeres asintomáticas, de 50 a 69 años de edad, siempre incluida dentro de un programa de detección, diagnóstico y tratamiento oportunos de cáncer de mama.

Las mujeres deberán conocer que, independiente del resultado, éste no es un examen adecuado para la confirmación ni para descartar de manera definitiva la enfermedad, pero es el mejor método disponible y accesible en la actualidad para la detección temprana del cáncer de mama.

PREVENCION DEL CANCER DE CUELLO UTERINO (CERVIX):

Exámenes de detección con la prueba de Papanicolaou (Pap): beneficios Sobre la base de pruebas sólidas, los exámenes de detección periódicos del cáncer de cuello uterino con la prueba de Papanicolaou en las mujeres apropiadas reducen la mortalidad por este cáncer. Los beneficios de someter a estas pruebas a mujeres menores de 21 años son reducidos debido a la prevalencia baja de lesiones que evolucionarán a cáncer invasivo. Las pruebas de detección en mujeres mayores de 65 años no son beneficiosas si tienen antecedentes recientes de pruebas con resultados negativos. Magnitud del efecto: los exámenes de detección regulares por medio de la prueba de Pap disminuyen la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello uterino en por lo menos 80%.

PREVENCION DEL CANCER DE PRÓSTATA: El tema de los exámenes de detección del cáncer de próstata es objeto de polémica. En los Estados Unidos, la mayoría de los cánceres de próstata se diagnostican como resultado de exámenes de detección, ya sea con una prueba del PSA en la sangre o, con menos frecuencia, con un examen digital del recto.

Los ensayos al azar produjeron resultados contradictorios. Las revisiones sistemáticas de la bibliografía y los metanálisis no notificaron pruebas claras de que los exámenes de detección del cáncer de próstata disminuyen el riesgo de muerte por cáncer de próstata o que sus beneficios superen los perjuicios.

PREVENCIÓN DEL CARCINOMA COLORRECTAL:

El CCR es una patología que, por su elevada prevalencia, incidencia y morbimortalidad, se puede beneficiar de una detección poblacional. La efectividad del cribado (detección) se mide en años de vida ganados ajustados a calidad de vida (AVAC) al prevenir el CCR y aumentar las cifras de supervivencia. El cribado del CCR, incluso en el caso de que el cumplimiento sea imperfecto, reduce significativamente la mortalidad por este tumor.

El objetivo del cribado es la detección de la presencia de lesiones precancerosas (adenomas) o de cáncer en individuos asintomáticos, permitiendo así el tratamiento precoz y el aumento de la supervivencia. El CCR tiene una lesión precursora, el pólipo adenomatoso, de lento crecimiento y fácilmente identificable, sobre el que se puede actuar mediante polipectomía (extracción del pólipo). El período desde la primera aparición de un pólipo hasta el desarrollo de cáncer oscila, probablemente, entre 5 y 15 años.

En ausencia de antecedentes personales y/o familiares, la edad del individuo es la condición más influyente para determinar el riesgo de CCR. Los individuos menores de 50 años, sin factores de riesgo adicionales, presentan un riesgo bajo para CCR, y no se consideran candidatos a cribado para esta patología.

Los pacientes considerados de riesgo medio tienen más de 50 años, están asintomáticos y no presentan antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal ni antecedentes personales o familiares de CCR o pólipos adenomatosos. En estos pacientes, debe recomendarse el cribado anual o bienal mediante la detección de sangre oculta en heces y/o sigmoidoscopia cada 5 años, o colonoscopia cada 10 años.

Se consideran de riesgo elevado aquellos individuos con factores de riesgo personal y/o familiar para el desarrollo de CCR (antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal, pólipos adenomatosos o antecedentes familiares de primer grado de CCR, poliposis adenomatosa familiar o de cáncer de colon hereditario sin poliposis [CCHSP]); son subsidiarios de programas de cribado o vigilancia específicos. Cuando en un individuo coexistan ambos tipos de factores (personales y familiares) la medida de prevención debe ir dirigida a la

situación de mayor riesgo. En estos pacientes, la evidencia científica recomienda una búsqueda activa, ofrecerles el cribado con endoscopia, y evaluar la conveniencia de realizar análisis genéticos en unidades especializadas. En la actualidad, una de las estrategias que más puede contribuir a disminuir las tasas de incidencia y mortalidad del CCR es la implantación de protocolos de seguimiento de los pólipos adenomatosos de riesgo (adenomas múltiples: ≥ 3, o adenomas avanzados: tubulares de tamaño ≥ 10 mm, vellosos o displasia de alto grado). Los estudios prospectivos han demostrado que la resección de los pólipos esporádicos y el posterior seguimiento colonoscópico de los adenomas de riesgo contribuye a reducir la incidencia de CCR en más de un 75%.

Conclusiones

No fumar, beber de manera moderada alcohol, evitar la contaminación ambiental, mantener una dieta saludable rica en fibras y justa en grasas, disminuir el sedentarismo y realizar ejercicio físico controlado, evitar la obesidad, evitar tomar sol sin protector (pantalla) en horarios que comprenden desde las 11 hs a las 16 hs, usar profiláctico y visitar al médico por lo menos una vez al año para realizar controles médicos acordes a sexo y edad ayudaran a prevenir y en su defecto detectar a tiempo una enfermedad cancerígena para tratarla lo más tempranamente posible.

Dr. Carlos González Palacios Médico Oncólogo MN: 113.724